21 de mayo 2024

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Mediante una carta dirigida al diputado Gonzalo de la Carrera, 27 de los sentenciados por crímenes de lesa humanidad reconocieron haber violados Derechos Humanos durante la dictadura, acusando un «pávido silencio» por parte de sus superiores y pidiendo beneficios carcelarios.

«Reconocemos que, en el cumplimiento de nuestro deberes y en la forma como lo entendíamos en esa época, muchas de nuestras acciones produjeron violaciones a los derechos humanos, con graves consecuencias», dicen en el documento.

Y agregan que «a no dudar, ello fue reflejo de una formación que daba más importancia a la obediencia que al respeto por el que se consideraba adversario, lo que se cita como dato para su comprensión y no como justificación».

En ese sentido, plantean que «asumida dicha realidad, con la misma firmeza y dignidad, expresamos nuestra congoja por quienes, siendo el más bajo y más débil de la cadena de mando -nos referimos a suboficiales, soldados conscriptos y empleados civiles- hoy tengan como único futuro terminar sus días en prisión por cumplir las órdenes de sus mandos, según lo consagraba la legislación militar vigente».

En consecuencia, dicen «hemos esperado 33 años para que nuestros superiores asuman las responsabilidad de sus órdenes, las que hoy tienen tras las rejas a nuestro fieles subalternos».

A partir de lo anterior «venimos hoy en asumir la responsabilidad de sus actos, como consecuencia del pávido silencio de aquellos que, investidos de sus grados y cargos, no han tenido la grandeza de hacerse cargo de las órdenes que impartieron a sus subordinados».

Por lo mismo, dicen «en este acto solicitamos para los suboficiales, clases, soldados y empleados civiles, la conmiseración del poder político y judicial, mediante las medidas necesarias, jurídicas o administrativas, para que puedan volver a estar junto a sus seres queridos. A la sociedad civil le pedimos el apoyo y la comprensión para hacer realidad el anhelado sueño de una justicia ‘justa’ para nuestros subalternos».

Finalmente, señalan que «nosotros, oficiales subalternos de antaño, jóvenes soldados que cumplimos las órdenes de nuestros superiores en aquellos aciagos días que vivió nuestro país hace 50 años y durante todo el gobierno militar, renovamos nuestra lealtad a la ‘patria y a nuestras instituciones'».