17 de abril 2024

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El Banco Central publicó la minuta de su última reunión de política monetaria celebrada a principios de octubre y en la que determinó lo que sería un último ajuste a las tasas de interés, llevándolas hasta 11,25%.

De acuerdo a la minuta, todos los Consejeros estuvieron de acuerdo en que la TPM ya estaba en torno a su nivel máximo. Por ello, se debía evaluar un ajuste de la tasa que permitiera llegar a un nivel de contractividad suficiente para mantenerla por el tiempo necesario para evaluar el impacto de los cambios en el escenario macroeconómico y asegurar el logro de la meta de inflación en el horizonte de dos años. El Consejo discutió dos opciones, aumentar la TPM en 25 o en 50pb.

A juicio de los Consejeros, la opción de aumentar la TPM en 25pb daba más espacio para evaluar la evolución del escenario macroeconómico, particularmente por los desarrollos del escenario externo y su impacto en la actividad y las presiones inflacionarias de mediano plazo. También podía evaluarse positivamente si la ponderación de los riegos externos era muy elevada. En contraposición, adoptar esta opción podía dar una señal errónea respecto de la lectura que el Consejo estaba haciendo sobre los riesgos para la inflación, en particular respecto de la persistencia inflacionaria.

Sobre la opción de aumentar la TPM en 50pb, hubo acuerdo entre los Consejeros que adoptar una decisión como esta situaba la TPM en el nivel necesario para asegurar la convergencia de la inflación a 3%, dado el actual entorno macroeconómico. Al mismo tiempo, permitía dar una señal coherente con la preocupación del Consejo por la persistencia inflacionaria y reducir los riesgos asociados a cambios significativos en el escenario externo. También favorecía a esta opción el que hacía más fácil dar un sesgo claramente neutro a los próximos movimientos de la tasa, y permitía enfatizar que permanecería en ese nivel por el tiempo necesario para asegurar la convergencia de la inflación a la 3% en dos años plazo.

Finalmente, el Consejo optó por aumentar la TPM en 50pb, dado que se delineaba un escenario central donde las presiones inflacionarias de mediano plazo irían cediendo en línea con lo previsto. A su juicio, esto representaba un cambio importante respecto de varias de las Reuniones anteriores, donde, en general, los datos iban mostrando la necesidad de una política monetaria cada vez más restrictiva para asegurar la convergencia de la inflación a 3% en dos años plazo. Con todo, también hubo consenso en que el problema inflacionario seguía presente, pues la inflación estaba en niveles elevados, la persistencia era alta y las expectativas de inflación de mediano plazo de distintos agentes permanecían muy por sobre la meta de 3%.