28 de febrero 2024

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El cantante puertorriqueño de música urbana, Raymond Ayala, conocido popularmente como Daddy Yankee, anunció nuevamente su retiro de los escenarios y esta vez inició una gira como despedida, la que estuvo marcada por la confesión de su fe entre palabras que sentencian un «nuevo comienzo» en su vida.

Quien se convirtió en el máximo representante de la música reggaeton entregó un mensaje por tres minutos durante su espectáculo en el Coliseo de Puerto Rico, en San Juan, allí anunció que «se acabó una historia de y va a comenzar un nueva historia, un nuevo comienzo».

«Mi gente, este día para mí, es el más importante de mi vida. Y se los quiero compartir, porque no es lo mismo vivir una vida de éxito que una vida con propósito», comenzó expresando el cantante.

Acto seguido, confesó que «pude recorrer el mundo durante años, ganar muchos premios, aplausos y elogios, pero me di cuenta de algo que dice la Biblia: ‘¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?’. Por eso, esta noche, reconozco y no me avergüenzo en decirle al mundo entero que Jesús vive en mí y que yo viviré para Él».

Y agregó que «la Biblia dice que todo aquel que lo reconozca en público, aquí en la tierra, también lo reconocerá delante de mi Padre».

Asimismo, dejó claro que «ahora, el que me conoce por Daddy Yankee que diga, ‘Daddy Yankee en Cristo, Raymond Ayala en Puerto Rico’. Se acabó una historia y va a comenzar una nueva historia, un nuevo comienzo».

Además, dijo que «todas las herramientas que tenga en mi poder, como la música, las redes sociales, las plataformas, un micrófono, todo lo que Jesús me entregó, es ahora para el reino».

«Muchas gracias Puerto Rico y espero que ustedes caminen conmigo en este nuevo comienzo y espero que se les grabe algo bien importante: No sigan a ningún hombre. Yo soy un humano. A todas las personas que me siguieron, sigan a Jesucristo, que Él es el camino, la verdad y la vida», añadió el cantante.

Finalmente, recordó que «Cristo los ama y Cristo viene, no lo olviden. Así mismo, Jesús, como tú me permitiste, por tu misericordia, recorrer el mundo, que así tú me permitas desde Puerto Rico evangelizar el mundo. ¡Por fin, llegué a la meta. Soy libre. Amén!».