26 de febrero 2026

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El director nacional de Gendarmería de Chile, Rubén Pérez, informó las decisiones adoptadas por la institución tras la fuga de dos internos desde la ex Penitenciaría de Santiago, hoy denominada Centro de Detención Preventiva (CDP) Santiago Sur.

Entre las medidas anunciadas se encuentra la remoción del director regional metropolitano, coronel Héctor Labrín. Asimismo, se resolvió iniciar el proceso de desvinculación de las tres principales autoridades del recinto penitenciario: el alcaide, el jefe operativo y el jefe de régimen interno.

La determinación se tomó luego del escape de Tomás González Quezada, alias “Pelao”, y Juan Abdon Flores Valenzuela, conocido como “indio Juan”, quienes lograron abandonar el penal vestidos como funcionarios de Gendarmería, sin que se advirtiera que eran internos.

La evasión quedó en evidencia la tarde del miércoles, durante un conteo efectuado en la Galería 7, módulo donde ambos cumplían condena. Flores Valenzuela purga presidio perpetuo calificado por el femicidio de su exconviviente, mientras que González Quezada debe cumplir 16 años por diversos delitos, entre ellos el lanzamiento de bombas molotov.

“Fuga sin precedentes”

El director Pérez describió el hecho como “una fuga sin precedentes en los últimos 30 años”, añadiendo que “contaron con colaboración, cuyo origen habrá que determinar”.

“Resulta altamente preocupante que estemos frente a esta evasión de características inéditas en la historia penitenciaria reciente… Se trata de un hecho gravísimo que nos compromete como institución, pero también nos tiene que hacer reaccionar respecto de cuáles son las acciones que vamos a adoptar de inmediato”, sostuvo.

Por su parte, el subsecretario de Justicia, Ernesto Muñoz, descartó que la fuga se explique por falencias estructurales inmediatas. Aseguró que en este caso “no hay un problema ni de infraestructura, ni de personal. La dotación es suficiente para ejercer el control efectivo de la población penal en este lugar”.

“Estuve revisando durante horas el video donde claramente se observa la preparación y los preparativos de estas personas para poder luego evadirse, lo que demuestra un grado de coordinación y preparación que es inaudito. Y luego, también tuve la oportunidad de ver cómo salían por delante de la Penitenciaría”, añadió.

“Siete meses terribles a cargo de Gendarmería”

Más adelante, Pérez apuntó a las debilidades históricas que arrastra la institución. “Las carencias estructurales históricas de este servicio público que se combinan con actos de negligencia o de falta de concentración o de ripios procedimentales para que se generen irregularidades”, afirmó.

En la misma línea, profundizó: “Estas carencias estructurales a las que nos hemos referido en innumerables ocasiones, por la insuficiencia en la atención estatal histórica, tienen que ver con infraestructura, tecnología, falta de recursos humanos, vehículos insuficientes, carencias en cuanto a la atención psicosocial y psiquiátrica de nuestros funcionarios para diagnosticar problemas de salud mental y también el rol importante que cumple la escuela de Gendarmería, lo que es la formación inicial y también formación continua. Ahí están los aspectos estructurales, los ripios históricos que tiene Gendarmería y que dificultan sus labores en el día a día con una población que ha aumentado de forma explosiva”, señaló.

El director también hizo referencia a los siete meses que lleva encabezando la institución, período marcado por una serie de controversias, incluidas liberaciones erróneas de internos y ahora esta fuga.

“Han sido siete meses, y lo digo con severa autocrítica, pero también lo digo con humildad, han sido siete meses muy desgastantes, muy fuertes. Han sido siete meses terribles a cargo de Gendarmería, sin ser malagradecidos con el Altísimo, que nos da esta oportunidad de ser servidores públicos durante más de 30 años. Pero, le hemos puesto el pecho a las balas, hemos sido honestos ante ustedes”, expresó.

Finalmente, aludió a las amenazas que han enfrentado distintos funcionarios, quienes incluso han recibido coronas de flores. “El bandidaje tampoco puede estar contento por esta arremetida tan fuerte que hemos tenido con carácter y con decisión, a riesgo incluso de transformarnos en blancos de la violencia que se ha producido. Es decir, han habido coronas de flores, todavía no llega la mía, pero hemos estado aquí con los pantalones bien puestos, asumiendo la responsabilidad como hombre, frente al país, frente a nuestras autoridades que han depositado confianza y también frente a los 20.000 funcionarios que están detrás de nosotros”, argumentó.