23 de julio 2024

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La madrugada de este miércoles, el Senado argentino aprobó por 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el proyecto que posibilita la interrupción del embarazo hasta la semana 14 de gestación.

Una de las principales diferencias con lo ocurrido en 2018, cuando el proyecto fue rechazado, es que esta vez el proyecto fue impulsado por el Gobierno presidido por Alberto Fernández, quien al enviar el proyecto al Congreso señaló que la criminalización de la práctica “solo ha permitido que los abortos ocurran clandestinamente en cifras preocupantes. Cada año se hospitalizan alrededor de 38.000 mujeres por abortos mal practicados”.

Este argumento, que analiza el aborto como un asunto de salud pública y justicia social, fue replicado por las y los congresistas a favor, quienes también abogaron por la autonomía de las mujeres.

Quienes se opusieron al proyecto en tanto, fundamentaron su voto en razón a la «defensa de las dos vidas», la inconstitucionalidad de la iniciativa y el robustecimiento de políticas públicas de prevención del embarazo.

La iniciativa prevé la objeción de conciencia individual o de un establecimiento de salud. Eso sí, quienes objeten tendrán obligación de derivar a la paciente a otro centro hospitalario.

«El aborto seguro, legal y gratuito es ley. A ello me comprometí que fuera en los días de campaña electoral. Hoy somos una sociedad mejor que amplía derechos a las mujeres y garantiza la salud pública. Recuperar el valor de la palabra empeñada. Compromiso de la política», afirmó tras la votación el presidente argentino.

La decisión fue celebrada por el director de la División de las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, quien afirmó que «Es un paso histórico para los DDHH».

«Espero que esta decisión ayude a empoderar iniciativas para despenalizar el aborto en otros países de la región. La penalización del aborto ha fracasado. Y debe terminar«, agregó.