29 de febrero 2024

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Tras la derrota del Apruebo en el plebiscito de Salida el pasado 4 de septiembre, finalmente apareció el ex vicepresidente de la Convención Constitucional, Jaime Bassa, de quien no se había sabido nada hasta ahora, que hizo llegar una columna al medio El Mostrador, y manifestó que el triunfo del Rechazo fue «un golpe muy duro para quienes creemos en la necesidad de construir un país desde la justicia social y la inclusión».

«Lo primero es reconocer que somos un pueblo diverso que creímos representar adecuadamente, pero la verdad es que no nos conocemos lo suficiente», sostuvo Bassa, para luego añadir que «las fuerzas políticas y sociales del Apruebo no supimos hablarle a ese pueblo ni conectar correctamente con su diversidad, mientras que el Rechazo sí».

DISTINTOS TIPOS DE RECHAZO

El también abogado manifestó que para él existen varios tipos de Rechazo: Los que no quieren una nueva Constitución y los que se manifestaron en contra del contenido indígena. Además aludió que hubo «razones gremiales o corporativas que concurrieron en el Rechazo, especialmente desde intereses particulares vinculados, por ejemplo, a los derechos de agua, a las AFP, a ciertas carreras funcionarias o al diseño jurídico de instituciones cuya configuración cambiaba significativamente con la nueva Constitución».

«Hay un Rechazo que se expresó en defensa de lo que muchos vieron como un ataque o un debilitamiento de la propiedad privada, así como de los modos de acumulación actualmente vigentes en el país», expresó el jurista.

Según Bassa hay otro espectro del Rechazo, que se expresó «contra la igualdad de género y el reconocimiento de la diversidad sexual», mientras que hay otros que «vieron amenazada su libertad religiosa»; como aquellos que se manifestaron «en defensa de las tradiciones y símbolos patrios que no sintieron -creo yo sin razón- debidamente reconocidos».

«En algún sentido, hay un Rechazo que votó en contra de los mecanismos de protección de la naturaleza, quizá como reacción para proteger la libertad de empresa», añadió.

El exconvencional dijo que también hay un «Rechazo genérico a la política y los políticos, en especial por parte de quienes vieron en la Convención ‘más de lo mismo’ o ‘lo mismo de siempre’»; y donde responsabilizó a la astucia de «la temprana estrategia del Rechazo de mostrar a la Convención como si fuera lo mismo que la Cámara de Diputados».

A lo anterior, Bassa sumó que también «puede estar el impacto de las falsedades que se instalaron a lo largo del último año, del gasto electoral no declarado en la internet profunda y de la desinformación respecto del contenido de la propuesta de nueva Constitución». Eso sí, reconoció que «faltan antecedentes para emitir un pronunciamiento».

Por último, Jaime Bassa señala que hay que considerar la crítica al trabajo de la Convención, que estuvo «alimentada por algunos hechos y conductas imputables a sus integrantes, que fueron inteligentemente amplificadas durante el año de trabajo, y en especial, en la campaña, presentados como si hubieren sido la regla general. El descrédito de la Convención fue la antesala del descrédito de los contenidos de la nueva Constitución».

RESPONSABILIDAD DE LA CONVENCIÓN EN RESULTADO DEL PLEBISCITO

En este contexto, el abogado habló de las responsabilidades que la Convención Constitucional tuvo en el resultado del plebiscito, acusando que «hay más interés en identificar prontamente a ‘los culpables’ para cerrar el capítulo, lavar ciertas imágenes y -eventualmente- abrir otro proceso, que en señalar las limitaciones políticas que han impedido -no solo ahora, sino que a lo largo de las últimas décadas- dotarnos de un orden constitucional democrático».

«Como primer vicepresidente de la Convención tengo una responsabilidad política por lo que ocurrió en el plebiscito del 4 de septiembre, que no deseo desatender ni eludir», recalcó en su columna, añadiendo que «es importante tomar nota de algunos aspectos, para que la experiencia adquirida pueda ser considerada para mejorar las condiciones en el ejercicio del poder político del pueblo».

«Nos tardamos mucho en generar condiciones que permitieran un diálogo político más transversal (…) construir confianzas dentro de la Convención que permitieran un trabajo colaborativo que pudiera contar con dos tercios de apoyo del Pleno fue un ejercicio lento y oneroso; y si algo faltó, fue tiempo».

DIÁLOGO «TRABADO»

Finalmente, el ex vicepresidente del órgano constitucional destacó que el diálogo entre colectivos fue «trabado al principio, por las debilidades propias de la representación, dado el contexto de crisis en que se desarrolló el trabajo de la Convención».

Al respecto, aclaró que no fue un problema solamente con «la derecha», sino que «una debilidad estructural del proceso».

«También es cierto que no supimos contener -a ratos- el excesivo ánimo refundacional», y apunta a que «hubo propuestas maximalistas» y algunas acompañadas por «discursos vociferantes».

Bassa manifestó que tampoco supieron «neutralizar la presión -que rayó en el acoso- que la extrema derecha ejerció contra aquellos sectores de la derecha que sí querían una nueva Constitución».

«Creo que fallamos en sostener las articulaciones entre colectivos desde el principio, en parte por falta de experiencia política, en parte por falta de astucia, pragmatismo o, incluso, por exceso de racionalidad. Pero también fallamos porque no todos los colectivos tenían ánimo de que las conversaciones constituyentes prosperaran (…) nuestra respuesta fue débil y tardía», precisó el ex vicepresidente de la Convención.

Ya para cerrar esta sección, Bassa destacó que «lo que está en disputa no es cómo trabajó la Convención, tampoco sus errores, los del Gobierno o del comando durante la campaña, ni las debilidades o indeterminaciones del texto constitucional propuesto. Lo que ha estado en disputa (…) es la posibilidad de empujar un proyecto de justicia social para Chile, que garantice derechos y termine con los abusos».