El anuncio del líder del Grupo de mercenarios Wagner, Yevgeny Prigozhin, fue claro y terminante.
O le suministran más armas y municiones a sus tropas o abandonará el próximo miércoles la ciudad ucraniana de Bajmut.
Visiblemente molesto e insultando a las autoridades del Kremlin, Prigozhin mostró una pila de cadáveres.
El líder de los mercenarios exige a los funcionarios de Defensa de Moscú que envíen más equipamiento.
Rusia lleva meses intentando hacerse con el control de la ciudad, pese a su dudoso valor estratégico.
Prigozhin responsabilizó de su decisión directamente al Ministerio de Defensa ruso.

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