Agencia Uno
En una resolución que pone fin a casi una década de incertidumbre judicial, el Tribunal de lo Criminal del Ródano en Lyon, Francia, condenó este jueves a cadena perpetua al chileno Nicolás Zepeda. El jurado lo encontró culpable del homicidio con premeditación de su expareja, la estudiante japonesa Narumi Kurosaki, desaparecida en diciembre de 2016 en la ciudad de Besanzón.
La sentencia, dictada por un tribunal compuesto por tres magistrados y nueve ciudadanos, representa un endurecimiento significativo respecto a los dos procesos anteriores, donde Zepeda había sido condenado a 28 años de cárcel. En esta ocasión, la justicia francesa validó plenamente la tesis de la Fiscalía, que calificó el crimen como un acto calculado y ejecutado con alevosía, y dictó una condena superior a la solicitada por el persecutor.
Junto con la pena carcelaria, Zepeda además fue condenado a pagar a los familiares de Narumi un total de 105.000 euros. Su defensa ahora tiene un plazo de 10 días para interponer un nuevo recurso.
En su última declaración antes de conocer la condena, el chileno aseguró que “amé sinceramente a Narumi con todo mi corazón. ¡Yo no la maté, no pude haber sido yo!”, manteniendo así la postura de inocencia que ha sostenido desde 2020.
Según la investigación, Zepeda viajó desde Chile a Francia con el único propósito de encarar a Kurosaki tras el fin de su relación. Las pruebas clave incluyeron la compra de material inflamable y productos de limpieza días antes de la desaparición, así como registros de geolocalización que situaron su vehículo en la residencia universitaria la noche del crimen y, posteriormente, en zonas boscosas donde se presume ocultó el cuerpo, el cual nunca ha sido hallado.

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