15 de abril 2024

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Este martes, a tres años del estallido social, el presidente Gabriel Boric realizó un discurso al respecto, en el que acusó al mundo político de no haber sido capaz de otorgar soluciones a las demandas de la ciudadanía durante las manifestaciones.

«Hace tres años miles de personas se manifestaron expresando un malestar acumulado por largo tiempo, que clamaba por mayor justicia, igualdad y el fin de los abusos. Se manifestaron para que ni el tamaño de la billetera, ni el lugar de nacimiento fueran condición para acceder a una vida segura, salud digna, educación de calidad, y pensiones que garanticen jubilaciones dignas tras una vida de esfuerzos», dijo el mandatario.

Asimismo, acusó que «durante estos tres últimos años, los distintos sectores políticos hemos asumido una interpretación de los eventos posteriores a octubre de 2019, que parecieran no hacer más que reafirmar nuestras creencias y convicciones previas».

«El 18 de octubre debiera desafiarnos a todos, y, en cambio, lo hemos usado como una razón para reafirmar lo que ya pensábamos desde antes. A tres años del estallido social, ya es tiempo que salgamos de nuestra zona de confort para interpretar lo que ahí pasó, las lecciones que debemos sacar de este proceso, y actuar».

Del mismo modo, Boric aseguró que «todavía no concretamos las reformas que resuelvan la debilidad de los derechos sociales de los chilenos (…) que no se concretan por falta transversal de acuerdo en el mundo político», pero aclaró que «las reformas que piden no siempre coinciden con las que promovemos los reformistas. El primer proceso constitucional fue de hecho una prueba de ello y el resultado del Plebiscito así lo ha dejado claro».

La máxima autoridad del país reconoció también que «nuestra lectura de los cambios sociales que el país necesita, estuvo muchas veces nublada por nuestras ideas preconcebidas».

«NO FUE ANTICAPITALISTA NI UNA OLA DE DELINCUENCIA»

El ex diputado aseveró que el estallido social «no fue una revolución anticapitalista, y tampoco una pura ola de delincuencia, fue una expresión de dolores y fracturas de la sociedad, que la política de la cual somos parte, no ha sabido interpretar, ni dar respuestas».

«El estallido social trajo consigo mucho dolor y trajo secuelas, no vamos a permitir que sea en vano», agregó el mandatario.

Por lo anterior -en el marco del diálogo constituyente- la máxima autoridad del país pidió a los políticos ponerse de acuerdo y aprobar reformas en pro de solucionar las problemáticas. «Desde otros países observan la oportunidad que hemos producido entre todos los chilenos y chilenas al transformar este tremendo quiebre, en un proceso de cambios institucionales y democráticos. Eso es el proceso constitucional, esas son las reformas que tenemos en carpeta», dijo.

«En esos días del estallido se dijeron y se hicieron cosas excesivas. Nos agredimos unos a otros, y creo que somos muchos los que sentimos que en ese periodo las cosas llegaron a un extremo que no debieran haber llegado». «No basta con constatar y culpar a otros, sino preguntarnos por qué hubo tanto destrozo, por qué hubo tanto desborde», expresó.

«CARABINEROS CUENTA CON TODO NUESTRO RESPALDO»

En este contexto, Gabriel Boric también se refirió a que hubo violación a los Derechos Humanos registrada durante las manifestaciones en 2019, por las cuales asegura que «como Estado, debemos asumir que el control policial de esos meses sobrepasó los límites de lo aceptable, hubo muertos, hubo abusos sexuales, hubo mutilaciones oculares y eso no puede quedar impune y no se puede volver a repetir».

A lo anterior, agregó que la labor policial «no puede ser confundida con actuaciones que fueron gravísimas y condenables, porque no son representativas de la labor diaria que más de 60 mil carabineros realizan día a día».

Con todo, el jefe de Estado aseguró que «Carabineros cuenta con todo nuestro respaldo para controlar el orden público», aclarando que «no hay una dicotomía» entre una y otra posición.

Finalmente, Boric condenó los hechos de violencia, señalando que «el estallido social fue un campo fértil para la expansión de conductas violentas destructivas, que también han dejado víctimas y secuelas, y desde todas las posiciones políticas tenemos que decirlo con claridad».

«Esa violencia se volvió contra las propias causas del estallido al producir una creciente ola de rechazo en la sociedad», finalizó.