17 de febrero 2026

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El mandatario peruano José Jerí fue removido de la Presidencia luego de no lograr frenar siete mociones de censura presentadas en su contra. La caída se produjo tras la divulgación de reuniones que sostuvo fuera de la sede del Ejecutivo con empresarios chinos —encuentros que no fueron consignados en la agenda oficial—, además de otros cuestionamientos que se acumularon en los últimos meses.

Jerí había llegado al poder el 10 de octubre, cuando, en su calidad de presidente del Congreso, asumió la jefatura del Estado tras la destitución de Dina Boluarte. El Parlamento declaró la vacancia de la entonces mandataria por “incapacidad moral permanente”, argumentando falta de control frente a la crisis de seguridad que atravesaba el país.

A su vez, Boluarte había accedido previamente a la Presidencia después de que su antecesor, Pedro Castillo, fuera destituido por el Congreso bajo la misma figura constitucional, tras protagonizar un intento de autogolpe de Estado.

El “Chifagate”

En el último tiempo, Jerí enfrentó una seguidilla de controversias. La primera fue bautizada informalmente como “Chifagate”, en alusión a la cocina fusión peruano-china conocida como “chifa”.

La polémica se desató cuando medios locales difundieron un registro audiovisual en el que se ve al entonces jefe de Estado ingresando, en horario nocturno, a un restaurante para reunirse con el empresario chino Zhihua Yang. Este último había obtenido previamente la aprobación gubernamental para desarrollar una central hidroeléctrica.

El encuentro no figuraba en la agenda oficial de la Presidencia, como exige la normativa peruana. En las imágenes, Jerí aparece utilizando capucha y lentes de sol. Posteriormente, se conocieron nuevos registros que lo mostraban visitando otro establecimiento vinculado a Yang días más tarde.

Además, trascendió que el mandatario también se habría reunido con un segundo empresario chino, Jiwu Xiaodong, quien se encontraba bajo arresto domiciliario por actividades ilícitas.

Frente a las críticas, Jerí minimizó algunos de los encuentros, señalando que se trataban de coordinaciones para un futuro evento de amistad entre Perú y China. Otros, aseguró, correspondieron simplemente a compras de dulces y alimentos. Si bien negó irregularidades, admitió que asistir a esas reuniones fue un “error”.

“No le he mentido al país. No he hecho nada ilegal”, declaró Jeri al canal Canal N. Pese a ello, sectores opositores lo acusaron de aprovechar su investidura para incurrir en tráfico de influencias mediante gestiones no registradas oficialmente.

Contrataciones bajo la lupa

Un segundo foco de investigación surgió a comienzos de febrero, cuando la prensa peruana dio a conocer presuntas irregularidades en la contratación de varias mujeres durante la administración de Jerí. Los antecedentes apuntaban a contratos otorgados tras visitas al despacho presidencial, lo que abrió sospechas sobre eventuales sobornos.

El origen de esta arista se remonta a un reportaje del programa televisivo Cuarto poder, que reveló que jóvenes profesionales ingresaron al despacho del mandatario —en algunos casos en días festivos o en horarios nocturnos— y, poco después, obtuvieron contratos con organismos estatales.

Según lo informado, estas mujeres fueron contratadas por entidades públicas con remuneraciones que llegaron hasta los 3.000 dólares mensuales, poco tiempo después de sus visitas a la sede gubernamental.

Entre los casos expuestos figura el de una ingeniera ambiental que acudió a la oficina de Jerí y que, días más tarde, fue incorporada al Ministerio del Ambiente. Tras hacerse públicas las visitas al despacho presidencial, la profesional presentó su renuncia.

La suma de estos episodios terminó por debilitar el respaldo político del mandatario, derivando finalmente en su destitución.