7 de enero 2026

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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, respondió con un duro mensaje a las amenazas formuladas por el mandatario estadounidense Donald Trump, quien lo acusó de vínculos con el narcotráfico y deslizó la posibilidad de una intervención de Estados Unidos en el país sudamericano.

A través de una extensa declaración pública, Petro defendió su rol como jefe de Estado y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, afirmando que “he sido elegido democráticamente y cumplo la Constitución de Colombia”, subrayando que su gobierno ha enfrentado al narcotráfico con resultados concretos.

En su mensaje, el mandatario recordó su pasado y el compromiso asumido tras el proceso de paz: “No he sido militar, pero sí combatiente. Juré en 1989 no volver a portar armas”. Sin embargo, advirtió que estaría dispuesto a revertir esa decisión si la soberanía del país se ve amenazada: “Por la patria tomaré de nuevo las armas que no quiero”, afirmó.

Petro también cuestionó la estrategia anunciada desde Washington, señalando que una intervención militar sin inteligencia adecuada tendría consecuencias graves para la población civil. “Bombardear sin conocer el territorio solo mata niños y convierte campesinos en combatientes”, sostuvo, advirtiendo sobre los efectos sociales y humanos de una acción de ese tipo.

El presidente colombiano agregó que cualquier intento de captura o intervención externa contra un mandatario elegido democráticamente podría provocar una fuerte reacción social: “Si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desatarán al jaguar popular”, expresó.

En relación con las fuerzas de seguridad, Petro aseguró que su instrucción es clara: “La orden a la fuerza pública es defender la soberanía: no disparar al pueblo, sí al invasor”, reafirmando que la prioridad es proteger a la ciudadanía y la integridad territorial del país.

El mandatario cerró su declaración defendiendo la política antidrogas de su gobierno, afirmando que Colombia ha alcanzado incautaciones históricas de cocaína y ha impulsado programas de sustitución de cultivos, insistiendo en que la solución al narcotráfico “no es la guerra, sino la justicia social y la paz”.