9 de junio 2026

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La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, contradijo y desautorizó al Fiscal Judicial del máximo tribunal, Jorge Pizarro, en medio de la polémica por el oficio en que el persecutor criticó a los ministros visitantes tras detectar incumplimientos en el sistema registral con casos que se han extendido por más de 30 años. De acuerdo a Pizarro, su accionar y las instrucciones emitidas en el documento responden al Código de Ética, sin embargo Chevesich señaló que “la conducta ética es orientadora y formadora, pero no tiene un tinte disciplinario” y, en consecuencia, su exigencia sólo es aplicable si se incorpora por ley al Código Orgánico de Tribunales.

La situación quedó de manifiesto durante la Comisión de Constitución del Senado del pasado martes 2 de junio, instancia a la que asistieron Chevesich y Pizarro para exponer sobre el proyecto de reforma constitucional que modifica el gobierno judicial y crea el Consejo de Nombramientos del Poder Judicial, un Consejo de Conducta Judicial e introduce importantes cambios en las funciones de la Fiscalía Judicial.

En ese contexto, ambos fueron consultados respecto a los resultados de la reciente revisión de la Fiscalía Judicial al sistema registral, y el oficio en donde Pizarro reprochó a notarios y criticó a sus pares, junto con instruir un proceso ante los incumplimientos detectados en cauciones y la actualización de declaraciones de interés y patrimonio. En detalle, dio cuenta de un 33% de incumplimientos en las declaraciones de intereses y patrimonio: 243 sin observaciones, 74 fuera de plazo, de un total de 490 notarios, conservadores y archiveros por parte de la Corte de Apelaciones.

Al respecto, el fiscal judicial expuso entre sus argumentos que buscarían avanzar en la revisión de declaraciones de parientes de los auxiliares judiciales, indicando que “si bien el Código Laboral indica que se deben mantener a quienes han sido contratados, no es menos cierto que de lo contrario nos encontramos con el Código de Ética que podrá decir a cada notario, conservador y archivero, si su señora puede seguir a cargo de la notaría o el en Conservador contratadas, en donde hay también distintos tipos de contratos laborales –que también son otro tema– en que algunos ganan muy poco y otros muchos. Generalmente coinciden los apellidos, no sé por qué. Por tanto, eso es lo que se ha ido encontrando. Sé que esto no me va a posibilitar para ir a autorizar a alguna declaración, pero de alguna manera le buscaremos la solución”.

Sin embargo, la presidenta del Poder Judicial manifestó una posición distinta y contradijo al fiscal al señalar que “si bien es efectivo que dar a conocer una descripción ética de una conducta determinada es más amplia, normalmente esas conductas éticas no pueden conducir a lo disciplinario, porque la conducta ética es orientadora y formadora, pero no tiene un tinte disciplinario”.

Por lo tanto, planteó que para establecer conductas a funcionarios y sanciones respectivas, “esto tiene que estar necesariamente en el Código Orgánico. En lo que concierne a las infracciones en que puede incurrir un funcionario de cualquier cargo que desempeña en el Poder Judicial, ya quedó obsoleto. Y eso es un gran reclamo que ha hecho la Asociación de Magistrados y Magistradas con mucha razón de que en realidad no están claras las conductas disciplinarias”.

De igual forma, indicó que “creo que uno debe intuir cómo debe ser la conducta de uno, pero eso es necesario plasmarlo en un documento o catálogo de conducta. Intentamos en algún momento hacerlo, pero tampoco podíamos hacer un catálogo de sanciones de conductas que daban origen a una sanción de orden grave, menos grave o ínfima. No, debe estar en el Código Orgánico para que sea obligatorio a todos los miembros del Poder Judicial”.

Por otra parte, y respondiendo a las preguntas sobre cauciones y la propuesta para establecer una temporalidad en su cargo, llamó la atención que en su rol de fiscal judicial se pronunciara a nombre de la Corte Suprema y que, además, explicará su accionar señalando al Ministerio de Justicia y la reciente normativa sobre el pago de estas prendas de garantía.

Sobre esto, indicó que “la caución es un poco más discutible. Dicen algunos que basta con la anterior. Pero ¿cómo la vamos a calcular cuando esté en escudos como hay algunas por ahí?. Es verdad. ¿o personas que en 36 años de ejercicio de la función nunca hicieron una declaración de intereses?. Sé que no es popular lo que estoy diciendo, pero es una realidad”.

En la misma línea, afirmó que “la caución es más dudosa porque la ley no indica cuál, pero pareciera ser que no afecta a nadie que se pueda hacer una nueva caución y depositarla en el Ministerio de Justicia que ha dictado una norma especial hace pocos días precisamente por esto, para recibir las cauciones tanto de los nuevos notarios y conservadores como de los anteriores, porque se hace inoficioso e imposible que se cumplan esas cauciones en escudos o pesos anteriores”.

“Eso ha sido lo que ha causado revuelo, una cosa tan sencilla como esta. Yo pienso que el Poder Judicial debe tener la posibilidad en este aspecto, a través de este fiscal, de poder sincerar las cosas y no dejar que no importe que nunca se hizo. Para eso mejor, tomo el guante del señor presidente (senador Araya), que sea transitorio y me voy, hasta luego”, agregó.

Igualmente, añadió que entre los incumplimientos las cauciones “es la única que se ha pretendido enfrentar. ¿Y qué es lo que está haciendo la Corte Suprema en otros aspectos?. La Corte Suprema no va sola aquí, tiende y tiene la necesidad y la obligación de responder frente a los distintos poderes y a la ciudadanía sinceramente, que sepan que hay un órgano que está preocupado de este tipo de temas”.

Mientras que respecto a la propuesta del presidente de la Comisión, senador Pedro Araya, sobre establecer una temporalidad para el cargo de fiscal judicial, Pizarro respondió que “estoy abierto a todo lo que se pueda decidir acá. Si es positivo, está bien”.

No obstante, llamó la atención la ironía y las autorreferencias en sus respuesta, al señalar que “sí, es cierto. Realmente ahora lo pienso, 13 años de ministro en Puerto Montt fue mucho, sobre todo por el frío (Ríe). No, pero sí porque claramente se van creando relaciones y vínculos respecto a los lugares donde uno está, porque por muy pocos amigos que uno tenga necesariamente se crean estos”.

“No vine a la Fiscalía (Judicial) a hacer un descanso sabático. He tenido la suerte de estar siempre a la zaga de las nuevas inquietudes que hay en el Poder Judicial y desarrollos, como instalación de tribunales o la reforma procesal penal. No eludo esa posibilidad (…) La verdad es que siempre he sido de pocos amigos, por tanto tampoco no voy a necesitar mayormente de esos (…) Tengo una hija que es abogada, que no pertenece ni está en ninguna notaría ni conservador”, concluyó.