29 de enero 2023

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Federico Valdés, presidente de Azul Azul entre 2007 y 2012, tiempo durante el cual Universidad de Chile ganó tres títulos y además la Copa Sudamericana, se alegra con el proyecto de tener por fin casa propia, pero advierte que la tarea es cuesta arriba. En lo deportivo, está seguro de que este 2023 el equipo al menos dejará atrás el calvario de las últimas cuatro temporadas.

Por EL AGORA / Foto: ARCHIVO


“Deseo con el alma que el proyecto de un estadio para la U se concrete. Cualquier dirigente que logre algo así va a pasar a la historia”, dice Federico Valdés, 63 años, ingeniero industrial, actual rector de la Universidad del Desarrollo y ex presidente de Azul Azul, la concesionaria que maneja a Universidad de Chile, entre los años 2007 y 2012.

Valdés, preocupado por estos días de todo el proceso de postulación y matrículas a las diferentes casas de estudios superiores del país en su calidad de académico y rector, tuvo, sin embargo, se dio tiempo de conversar con el programa La Tribuna, de Radio Inicia, 96.5 FM.

Consultado por esta idea antigua, pero nunca concretada del estadio propio para Universidad de Chile, Valdés expresó que “veo este anuncio de intenciones con mucha ilusión y con mucha esperanza, pero por propia experiencia sé que en este tema no basta con los buenos propósitos. No es primera vez que se maneja esta idea, pero hasta ahora seguimos sin tener casa propia. De hecho, cuando ejercí la presidencia de Azul Azul, hicimos tres intentos, pero desgraciadamente los tres resultaron fallidos”.

Cuenta Federico Valdés:

“Lo primero que se nos ocurrió fue explorar la posibilidad de lograr un terreno en el Parque O´Higgins. Un lugar central, con estacionamientos y muy buena conectividad. Se nos respondió que no, porque la idea nuestra iba en contra de lo que se estaba buscando, esto es, que el Parque O´Higgins albergara los menos lugares comerciales posibles. La segunda fue conseguir el terreno en la esquina Sur-Poniente del Estadio Nacional, pero estaba como Presidente Sebastián Piñera y nos contestó que no tenía lógica construir un coliseo al lado de otro y, que de pasar vacío el coliseo central, el gobierno iba a ser sindicado como causante de una mala política pública. Y la última fue con el estadio de La Cisterna, en teoría la más factible y fácil de todas, puesto que, adquirido el terreno, uno puede hablar de remodelación, pero perfectamente hacer un estadio nuevo. El alcalde de la época era fanático de la U y nos apoyaba, pero los concejales opositores se negaron a llegar a un acuerdo y hasta allí llegó nuestra buena idea”.

Reflexiona Federico Valdés:

“Hubo otros intentos, también fallidos, de otros dirigentes, como por ejemplo Carlos Heller, que intentó conseguir unos terrenos aledaños a la Laguna Carén, para erigir allí el estadio. Por eso, sé que llevar a cabo esta idea es muy difícil, muy complicado, pero igual la apoyo con toda el alma”.

-¿No cree usted que el mal comportamiento de la barra hace que sean muchos los municipios que le hayan cerrado las puertas a la U a la hora de cederle un terreno?

“Sucede que hoy la gente está muy empoderada, como se dice, y los vecinos hacen valer su opinión. Nadie quiere un estadio cerca y los alcaldes lo saben. Uno ve cómo se desarrolla el espectáculo futbolístico en otros países y no deja de dar envidia. La gente va sin temor, incluso en familia. En nuestro país eso no sucede y es realmente una lástima”.

-¿Cómo cree usted que le puede ir a la U futbolísticamente hablando durante este año, con la llegada de Mauricio Pellegrino como técnico y el plantel que se está conformando?

“Creo que, por lo menos, no vamos a pasar las vergüenzas y zozobras experimentadas en los últimos cuatro años. Eso ha sido todo un calvario. Tenemos defensores experimentados, un arquero de proyección y muy buenos juveniles. Si el director técnico logra armar una buena defensa, y elegir los 11 adecuados para cada partido, que es lo más difícil de todo, creo que este año Universidad de Chile puede ubicarse cómodamente entre el 8° y el 5° lugar.

-¿No cree que esté para pelear por algo más?

“No, no lo creo, pero estaría muy feliz de equivocarme”.