27 de mayo 2024

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El ingreso de Montillo fue determinante en el equipo del venezolano Dudamel para lograr un meritorio 3-0 sobre Unión Española que le sacude los fantasmas del descenso.

Era impensable que la U pudiera golear a Unión Española, pero un destello de los azules en la última media hora de un partido que era parejo propició una goleada que tuvo muchos matices a partir de la gravitación que siempre ejerce Walter Montillo. “Se hablan tantas cosas que a menudo eso produce daños colaterales”, confesó el volante luego del encuentro, sin disimular su más íntimos sentimientos de decepción frente a un capítulo que, tras los desacuertos con el club, significó sellar su partida dentro de diez dias.

Es probable que la “mala prensa” que ha generado Rafael Dudamel en el periodismo-hincha de nuestro medio no permita brindar algún reconocimiento al ordenamiento que el venezolano le ha ido dando a un equipo muy golpeado por las inestabilidades internas. Es cierto que la Unión establecía un leve predominio en el primer tiempo, pero en rigor la vuelta de Rocky González a la defensa universitaria así como la recuperación física evidente de los veteranos Rodríguez y Beausejour devolvieron a ese bloque una solvencia que mo expone demasiado el arco de De Paul.

De los 45` iniciales lo más llamativo fue el talentoso despliegue individual de Carlos Palacios, desaprovechado absolutamente por falta de apoyo colectivo para sus intervenciones en campo contrario. Aún en transición desde la salida de Fuentes a lo que pretende Jorge Pellicer -bienvenido un técnico chileno al torneo-, Unión se fue confundiendo en la segunda parte y apenas una movida desde la banca contraria contribuyó a desnivelar la cancha.

Dudamel mandó al campo a Montillo con media hora por delante conociendo las actuales limitaciones físicas de un volante que, a pesar de ello, sigue siendo desequilibrante. Esa es la lectura correcta de una modificación no tan clara para quienes cuestionan que el argentino -al borde del retiro- no sea titular mientras la hinchada lo reclama. A esa altura, entre el cansancio natural y la apertura de espacios, Montillo demoró poco en encontrar a los 64′ una diagonal hacia el arco de Sánchez que liquidó con un derechazo pegado al poste.

Luego, la U defendió con orden esa ventaja y pudo estirarla con dos goles absolutamente fuera del contexto: el primero, una fulgurante mediavuelta que Ángelo Henríquez definió con un remate alto en el arco hispano y, sobre el final, un penal de Larenas a Barros que Larrivey transformó en el 3-0 que deja a la U lejos de las mayores angustias del descenso.

Al fin, con dos fechas por delante para cerrar el torneo, la U podría incluso acercarse más a la cima y alentar opciones de copas internacionales, pero la alegría del momento le asegura tranquilidad para seguir buscando aquella cohesión interna que -a menudo- es más compleja que una goleada resonante…

PORMENORES

Estadio Nacional. Campeonato Nacional. Fecha 32. Árbitro: Fernando Véjar.

U. DE CHILE (3): Fernando de Paul; Matías Rodríguez, Osvaldo González, Luis Casanova, Jean Beaosejour; Camilo Moya, Gonzalo Espinoza; Simón Contreras (76′ Cristian Barros), Jimmy Martínez (59′ Walter Montillo), Ángelo Henríquez (89′ Sebastián Galani); Joaquín Larrivey. DT: Rafael Dudamel.

Unión Española (0) Diego Sánchez; Juan Pablo Gómez, José Leguizamón, Thomas Galdames, Mario Larenas; Ignacio Núñez (46′ Mario Sandoval), Víctor Méndez, Misael Dávila; Ronald González (76′ Bastián Yáñez), Carlos Palacios, Felipe Fritz (87′ Vicente Conelli). DT. Jorge Pelliecer.

Goles: 64′ Walter Montillo, 72′ Ángelo Henríquez, 87′ Larrivey de penal.