El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, aseguró este miércoles que los 53 días de protestas y bloqueos que paralizaron gran parte del país entre mayo y junio constituyeron un intento de romper el orden constitucional, al tiempo que defendió la gestión económica de su Gobierno y minimizó el alza del dólar bajo el nuevo régimen de tipo de cambio flexible.
Durante la sesión de honor por el 217 aniversario de la Revolución del 16 de julio de 1809, el mandatario afirmó que la principal lección de la crisis fue la unidad del país frente a los intentos de desestabilización y acusó a «falsos líderes» de promover la confrontación política para forzar la caída de su administración.
«Patrióticamente, aguantamos el ataque para romper el orden constitucional, para romper la democracia y acelerar procesos que no eran necesarios», sostuvo.
Paz aseguró que las movilizaciones evidenciaron la interdependencia entre las distintas regiones del país.
«Descubrimos que occidente no puede vivir sin oriente, pero oriente tampoco puede vivir sin occidente. Somos parte de una misma nación, con diferentes culturas y nacionalidades, pero con una sola patria», afirmó.
El mandatario también acusó a dirigentes políticos de utilizar el conflicto para fomentar la división.
«En esos 53 días aparecieron los falsos líderes (…) intentaron cultivar el odio, la división y la confrontación», dijo.
Bolivia vivió entre mayo y junio una de las mayores crisis políticas y sociales de los últimos años. Un paro general indefinido y bloqueos en las principales carreteras interrumpieron el transporte de combustibles, alimentos e insumos, aislaron ciudades y agravaron el desabastecimiento.
En el mismo discurso, Paz defendió la política económica de su Gobierno y restó importancia al incremento del dólar, que se aproxima a los 11 bolivianos tras la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible.
«Ahora, si el dólar, en esta nueva estabilidad que hacemos, sube 10 centavitos, esto es una alarma, cuando estamos generando confianza para una serie de sectores para que inviertan en Bolivia», afirmó.
El presidente sostuvo que las fluctuaciones actuales son moderadas en comparación con la volatilidad registrada durante la reciente crisis cambiaria, cuando la divisa llegó a superar los 20 bolivianos en el mercado.
«En estos seis meses hemos estabilizado y ordenado la economía (…) antes el dólar saltaba a 7, 8, 10, 15 e incluso llegó hasta 20 bolivianos», señaló.
Bolivia abandonó recientemente el régimen de tipo de cambio prácticamente fijo que mantuvo durante más de una década, tras la escasez de divisas, la reducción de las reservas internacionales y la creciente brecha entre la cotización oficial y la del mercado paralelo.

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