19 de octubre 2021

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

Este domingo culminan las votaciones legislativas en Rusia, proceso que se extendió durante tres días y en las que 110 millones de rusos están llamadas a acercarse a las urnas.

Sobre la mesa, los ciudadanos deberán elegir entre el oficialismo o una alternativa de cambio a manos de los comunistas y candidatos independientes, algunos de ellos apoyados por Alexéi Navalni, líder opositor ruso que desde la cárcel hizo un llamado a votar por cualquier partido menos por el de Vladimir Putin “Elija cualquier partido, excepto Rusia Unida” señaló.

Las elecciones se llevan a cabo, luego de intensas discrepancias y represiones contra durante estos meses contra la oposición, las que incluyen el encarcelamiento de Navalni, el principal opositor del presidente ruso y cuya organización fue catalogada como “extremista”. De hecho, antes de los sufragios, aliados a Navalni, fueron detenidos o huyeron del país, además quien estuviera ligado a su grupo no fue autorizado a disputar la elección parlamentaria.

Pese a lo anterior, no es novedad que la mayoría de los ciudadanos esperan que Rusia Unida se mantengan en el poder, tal como lo viene ejerciendo desde hace 20 años. Pese, a que ha habido denuncias por irregularidades y fraude electoral, la Comisión Electoral Central, dio cuenta de ocho casos de relleno de urnas en seis regiones del país, razón por la cual fueron relevados los jefes de dichas mesas.

Sin embargo, muchos pensionistas entregan su respaldo al gobierno de Putin, quienes afirman que les alcanza para medicamentos, comida y viajes.

Por otro lado, Dmitri Nóvikov, número dos del Partido Comunista, ha afirmado que “ya no hay miedo entre los rusos a la llegada al poder de los comunistas. Los únicos que tienen miedo son los oligarcas declarados y los liberales”

Este año, las elecciones al parlamento de Rusia coinciden simultáneamente con los comicios legislativos en 39 entidades territoriales y la elección de 12 gobernadores regionales. Los comicios han estado marcados por el llamado “voto útil” y se interpretan como un referéndum para el Kremlin.

En medio del proceso, se han expuesto dudas y acusaciones de este proceso, Estados Unidos, por ejemplo, ha criticado las “restricciones” impuestas por Moscú que han “impedido observar el proceso electoral de forma independiente” no permitiendo asegurar un reconocimiento de los resultados.

En paralelo, el propio gobierno ruso ha denunciado una campaña de ciberataques, cuyo objetivo sería “interferir en el funcionamiento de los servidores y bloquear el sistema electrónico de votación”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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