Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

  • Colo Colo sigue siendo de Primera gracias a una inspiración de Solari
    El muchacho de 19 años, llegado desde Talleres de Córdoba como una simple apuesta a futuro, le dio al “Cacique” una frescura y una inventiva que no existía ofensivamente hablando. Su gol, a los 19 minutos, salvó a la entidad popular del papelón histórico que significaba caer por primera vez a la “B”. 

Por EDUARDO BRUNA


Cuando Julio Bascuñán, árbitro del partido, marcó el final del partido en Talca, que sancionaba el triunfo de Colo Colo 1-0 sobre la Universidad de Concepción, que le significaba al “Cacique” mantener la categoría y ser leal con la historia, sobre la cancha se vivieron emotivas escenas que tenían más que ver con un logro que con una angustiosa salvación. Pero había que entenderlo. Este Colo Colo, pordiosero futbolísticamente hablando, como todo el año, apelando más al temple y al corazón había ganado un partido vital para seguir en el fútbol grande como el único club del medio que nunca ha conocido los compromisos de la “B”.

El problema es que Colo Colo había coqueteado todo el año con esa posibilidad. Jugando mal, con jugadores mayoritariamente discretos, contrataciones rimbombantes que resultaron todo un fiasco, cracks ya retirados y juveniles que, casi sin excepciones, en otros tiempos jamás habrían jugado en la escuadra popular.

Y esta vez, ganando y salvándose, no fue la excepción. El “Cacique” se había impuesto con lo mínimo, y gracias a la inspiración personal de un muchacho que, como Pablo Solari, llegó a Colo Colo como una simple apuesta a futuro, pero no para aportar en un presente mucho más lleno de sombras que de luces.

Porque fue él quien, con el atrevimiento propio de la juventud, a los 19 minutos inventó la jugada individual que él mismo concretó en gol, tirando fuerte y rasante porque, como siempre, muchas alternativas para el centro no había. Reyes, arquero de la Universidad de Concepción, se vio sorprendido por un remate que, si bien alcanzó a manotear, no pudo neutralizar.

En un partido de pobrísimo nivel técnico, pésimamente jugado por los dos equipos, ese atrevimiento de Solari fue de lo poco rescatable en un encuentro donde los nervios, la tensión y el miedo a cometer un error, estuvo siempre a flor de piel.

Ni hablar de lo que fue el segundo tiempo. Como en tantos otros partidos, Colo Colo se fue echando minuto a minuto más atrás, atesorando esa mínima ventaja como fuera, aunque cada tibio intento de la Universidad de Concepción no daba para desesperarse tanto. Pero claro, había que estar en esa cancha, sopesar lo que ha sido todo el año para los jugadores albos, para entender que todos, sin excepción, intentaran alejar el peligro a cualquier parte.

Pero si los nervios y la importancia del compromiso le jugaban en contra a Colo Colo, a la Universidad de Concepción no le iba mejor en ese aspecto. Lo que Bielsa denominó en su momento como “miedo escénico” parecía que afectaba en mucho mayor medida a un equipo que, por demasiado respeto al cuadro que había al frente, renunció a su juego y entró en el mismo trámite que desde el primer minuto había propuesto Colo Colo. En un fútbol de refriega y de pelotazos donde la pobreza futbolística del “Cacique” es mucho más fácil de soslayar.

Porque digamos que si Colo Colo produjo poquito, la Universidad de Concepción no lo hizo mejor. Durante la primera etapa, por ejemplo, jamás se acercó siquiera con posibilidades al arco de Cortés. Y en el segundo tiempo, sabiendo que había que “matar o morir”, su poca claridad y su casi nula convicción le hizo sólo meter balonazos largos para ver si por ahí el panameño Wattermann cazaba alguna.

Sólo que el goleador penquista fue marcado al centímetro por un Falcón que, con el partido que se estaba desarrollando en el Fiscal de Talca, se sentía como chanchito en el barro. Recién en el minuto 72 le quedó una, pero su disparo, de zurda y a quemarropa, fue repelido con las piernas por un Cortés que en muchos partidos dejó bastante que desear, pero que se transformó en jugador vital en los últimos compromisos del campeonato.

Si faltó fútbol, la emoción en cambio fluía a raudales. Porque cada pelotazo que llegaba al área alba traía consigo viejos fantasmas. El del error increíble, el del penal desesperado que, en el caso de Colo Colo, parecía más factible mientras menos tiempo de juego quedara. En el estadio era un puñado de albos el que sufría lo indecible, pero millones a través de la radio o la televisión se encomendaban a todos los santos y hasta se comprometían en mandas con tal de que el “Cacique” pudiera sortear airoso esta última valla de un año definitivamente para el olvido.

Discreto, agobiado y al borde de un ataque de nervios, las posibilidades más claras de que el marcador pudiera variar las tuvo sin embargo Colo Colo. Con una arrancada de Solari a los 73’ que concluyó con un violento remate que el meta Reyes manoteó para mandarla al travesaño. Y a los 86’ con un Morales que, arrancando solo, demoró tanto el disparo que permitió que Correa se la punteara al córner en última instancia.

Los nervios, la tensión acumulada en esta víspera, recién se liberaron tras el pitazo final de Bascuñán, que abrió las puertas a escenas muchas veces vista en similar circunstancia. Mientras los jugadores penquistas se veían abatidos y destrozados por la pérdida de la categoría, los jugadores albos celebraban con más euforia todavía que aquellos que, hace casi exactamente 30 años, ganaron la Copa Libertadores.

Para las huestes albas el fin de esta interminable agonía se merece una celebración por todo lo ancho. Sólo que ese justificado alivio, esa lógica alegría, no puede en ningún caso llevar al olvido todo lo malo que se hizo durante el campeonato, provocado por una concesionaria que, más allá de la salvación alba, debe pensar derecha y decididamente en irse de Colo Colo. Porque han resultado un fracaso. Porque no dieron el ancho.

El pueblo albo no debe jamás olvidar esa verdad. No debe ver nublado el juicio lapidario y categórico para con esta regencia usurpadora, inepta y chanta.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido extra por la permanencia.

Estadio: Fiscal de Talca.

Arbitro: Julio Bascuñán.

U. DE CONCEPCION: Reyes; Abarca (64’ Ramírez), Correa, Godoy, Díaz; Camargo, Robles, Carvallo, Cabrera (83’ Alles); Carreño (64’ Quinteros), Waterman.

COLO COLO: Cortés; Rojas, Campos, Falcón, Suazo; Carmona, Jara (70’ Alarcón), Fuentes; Solari (90’ Espinoza), Parraguez (79’ Morales) y Véjar (79’ De la Fuente).

GOL: Solari, a los 19 minutos.

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Solari y Carmona; en la Universidad de Concepción, Reyes, Abarca, Correa, Robles y Camargo.

Tarjeta roja: a los 90+4, Díaz, de la Universidad de Concepción.

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