23 de febrero 2026

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El embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, endureció el tono frente al Gobierno del Presidente Gabriel Boric tras la determinación adoptada por la administración de Donald Trump de cancelar las visas de tres autoridades chilenas, entre ellas el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.

La decisión se produce en medio de la controversia por el proyecto de cable submarino Chile China Express, iniciativa que busca conectar mediante fibra óptica a Valparaíso con Hong Kong y que ha despertado reparos en Washington por eventuales amenazas a infraestructura considerada crítica.

En una declaración pública, Judd manifestó su malestar por la situación: “Quiero comenzar expresando lo profundamente decepcionado que estoy de estar aquí hablando de temas de visas en lugar de enfocarme en formas en las que podamos crear trabajos, hacer crecer la economía y limitar el crimen”.

Añadió que “El presidente Trump me envió a hacer aquí ese trabajo y lo que el pueblo chileno espera de nuestra sociedad de 200 años”, y subrayó que “es nuestra decisión soberana quién entra en nuestro país. Nadie tiene el derecho de una visa”.

El representante estadounidense aseguró que su gobierno había alertado previamente a las autoridades chilenas sobre riesgos en el ámbito de las telecomunicaciones. “Algunas semanas atrás compartimos información específica con múltiples funcionarios de gobierno sobre incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenos por parte de actores malignos extranjeros”, afirmó.

Según explicó, dichas acciones habrían impactado a empresas privadas, “poniendo la privacidad y la información personal de casi todos los chilenos que usan un teléfono celular en riesgo de que sus datos fueran robados, sus comunicaciones espiadas y sus vidas afectadas”.

También sostuvo que fue vulnerada “una prominente empresa chilena de la construcción”, advirtiendo que la eventual utilización de datos estratégicos para competir en licitaciones sería “sin escrúpulos, ilegal y absolutamente peligroso, para la economía chilena”.

Críticas por falta de reacción

El embajador cuestionó que, pese a haber entregado antecedentes al Ejecutivo, “hasta la fecha no hemos recibido ninguna respuesta de alguna acción tomada para remediar la situación”.

“Como no hemos recibido ninguna información, debemos asumir que esto ha continuado su curso, dejando a los chilenos, a los estadounidenses y a todo el mundo vulnerable”, añadió.

En la misma línea, apuntó a la inexistencia en Chile de un mecanismo sólido para revisar inversiones extranjeras en infraestructura estratégica. “Las economías avanzadas alrededor del mundo tienen un proceso para evaluar las inversiones extranjeras (…) Es una buena práctica de la OCDE. Los Estados Unidos tienen uno, España tiene uno, Canadá, Reino Unido, Australia también, pero en Chile no es así”, sostuvo.

Como contrapunto, destacó el proyecto Google Humboldt, señalando que “es una verdadera sociedad entre el Gobierno de Chile y una empresa privada de primer nivel”, donde —según indicó— se resguarda la soberanía del país.

Advertencia sobre la relación bilateral

Judd fue más allá y afirmó que lo ocurrido “ha generado gran preocupación en Washington sobre la capacidad de Chile para proteger información y datos delicados en otros canales”.

“Esto podría obligar a realizar una revisión de todos los espectros de intercambio de información que tenemos con Chile, incluyendo los programas que brinden beneficios reales, seguridad y facilidades al pueblo chileno. Espero que no llegue a este punto”, advirtió.

Respecto de la supuesta sorpresa expresada por autoridades chilenas tras la revocación de las visas, el diplomático respondió: “Eso es irrisorio. Durante los últimos dos meses yo he tenido una gran cantidad de reuniones con ministros y funcionarios del Gobierno sobre este tema. Fui muy claro acerca de nuestra preocupación”.

Finalmente, expresó su disposición a colaborar con un “nuevo gobierno que toma la seguridad de la información en forma seria”, enfatizando que “en diciembre, el pueblo chileno votó masivamente por un cambio. Ellos votaron por seguridad y prosperidad”.

La decisión adoptada por Washington abre un nuevo capítulo de tensión en la relación entre ambos países, en un escenario internacional marcado por la competencia geopolítica en torno al control y resguardo de infraestructuras estratégicas.