6 de febrero 2023

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El 26 de junio de 2007, varios medios deportivos titularon de esa forma el fallecimiento del juez Guillermo Velásquez -también conocido como el “Chato”-, quien adquirió fama mundial por haber expulsado al extraordinario jugador brasileño durante un amistoso entre el Santos y la selección cafetalera.

Por EL ÁGORA / Foto: ARCHIVO


La muerte de Pelé ha hecho reflotar muchas historias en torno del excepcional futbolista, sin dudas, el mejor de la historia. Una de ellas fue publicada hace algunos días por O Globo, y da cuenta de un duelo que adquirió ribetes anecdóticos, pero también desconcertantes.

Nos permitimos reproducir, en parte, la nota del medio brasileño, porque lo que pasó aquella tarde en Bogotá es digno de contarse:

El Santos disputaba el último partido de una gira que incluía amistosos en varios países de Europa y de América. Aquel miércoles 18 de julio de 1968, el equipo del rey Pelé se enfrentaría a la selección olímpica de Colombia en el estadio Nemesio Camacho, más conocido como El Campín, en Bogotá.

55 mil personas llenaban el recinto, atraídas principalmente por el número 10 del club paulista y de la selección brasileña. Edson Arantes do Nascimento ya era venerado como el mejor futbolista del planeta, autor de goles y de jugadas inolvidables.

Pero el partido de El Campín quedaría eternamente marcado por una situación insólita. Pelé fue expulsado por insultar al árbitro, durante un primer tiempo particularmente tenso.

Empero, “O Rei” volvió al campo tras las protestas de los aficionados y por las exigencias de los organizadores del espectáculo. Mientras tanto, el árbitro Guillermo Velásquez, también conocido como el “Chato”, por su particular nariz, fue golpeado en la cancha y obligado a abandonar el partido, dejando su lugar a uno de los jueces asistentes.

El “amistoso” comenzó a pasadas las 21:00 horas. Los paulistas abrieron el marcador con un gol de Toninho, compañero de Pelé en ataque y uno de los mayores artilleros de la historia del Santos. Minutos más tarde, el empate del combinado local provocó la primera confusión sobre el terreno de juego.

Según el diario colombiano El Espectador, el defensa Lima reclamó al árbitro un posible fuera de juego, discutió con él y le empujó al césped. Velásquez respondió con la expulsión del brasileño.

El juego se detuvo durante unos minutos, pero finalmente el balón volvió a rodar. Los cafetaleros se adelantaron en el marcador, merced a una conquista del volante Germán González, pero el Santos igualó instantes después, con un certero remate de Pelé.

En el minuto 32, sin embargo, comenzó el lío que pasaría a la historia del fútbol.

Velásquez, que narró el episodio en varias entrevistas, decía que Pelé se quejó de que no le sancionaran un penal y, al no ser escuchado, comenzó a proferir insultos en portugués contra el árbitro.

El gran jugador probablemente ignoraba que Velásquez conocía algunas palabrotas en el idioma de Jorge Amado y lo identificó cuando el número 10 maldijo a su madre. Fue suficiente para que Velásquez decidiera expulsarlo.

Pelé no protestó por su castigo, pero, al abandonar la cancha, los jugadores del Santos rodearon al árbitro, y los aficionados, indignados, gritaron en contra de la salida del astro. En cuestión de segundos, El Campín se había convertido en una olla a presión.

En una entrevista concedida a Folha de Sao Paulo, en marzo de 2000, el “Chato” afirmó que fue golpeado por la mayor parte del equipo paulista. “Quien montó todo el lío fue Ramos Delgado (zaguero argentino, integrante de ese plantel). Juro por mis hijos que 24 brasileños (incluyendo a los reservas) y un argentino me agredieron. Sólo Pelé no participó. Lo que más me dolió es que la policía colombiana no me defendiera”, sentenció.

Velásquez fue retirado con un enorme hematoma en el ojo izquierdo y otras marcas de violencia en el cuerpo. Mientras, las gradas sólo estaban interesadas en el regreso de Pelé. Fue ahí cuando los organizadores resolvieron no sólo el regreso del jugador estrella, sino también la sustitución del árbitro por uno de sus asistentes.

Cuando el número 10 regresó al campo, los aficionados enloquecieron. Y Santos ganó el partido por 4-2.

El episodio no acabaría ahí. Velásquez abandonó El Campín y se dirigió directamente a la unidad de policía más cercana, donde presentó una denuncia contra toda la delegación visitante. El Departamento de Seguridad de Bogotá citó a declarar en comisaría al cuerpo técnico y a la plantilla, Pelé entre ellos. Ya estaba amaneciendo cuando fueron liberados y pudieron tomar el avión de regreso a su país.

Por esos tiempos, Guillermo el “Chato” Velásquez estaba en los inicios de su carrera, que duró 25 años como árbitro profesional, pero, según él, no pasaba un día sin que alguien le recordara aquella noche.

Cuando falleció el 26 de junio de 2007, a la edad de 83 años, varios portales deportivos informaron de su muerte con titulares como: “Muere el árbitro colombiano que fue reemplazado tras expulsar a Pelé”.