6 de diciembre 2021

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

El elenco cruzado salió de perdedores venciendo merecidamente a su rival uruguayo por 3-1. Los jóvenes que puso Poyet le dieron al equipo más velocidad y frescura, transformándose Montes en la figura excluyente por rapidez, habilidad y talento.

Por EDUARDO BRUNA de El Ágora.

Era su última oportunidad para seguir con vida en el Grupo F de la Copa Libertadores y Universidad Católica la aprovechó, superando por 3-1 a un rústico cuadro de Nacional de Montevideo en San Carlos de Apoquindo. El equipo cruzado sumó de esta manera sus primeros tres puntos en la serie, ubicándose por lo menos en zona de clasificación para Copa Sudamericana.

Llamativo fue que el técnico Gustavo Poyet realizara varias modificaciones para afrontar este partido, siendo la más llamativa la exclusión de Aued, un volante con el cual siempre hubo que empezar a consignar cualquier alineación estudiantil. Esta vez, sin embargo, el entrenador uruguayo, claramente preocupado por los malos resultados obtenidos últimamente, optó por un mediocampo sin el oficio del argentino, pero mucho más veloz y vivaz, con Núñez, Saavedra y Leiva.

Otro ingreso, el de Puch desde el primer minuto, en cambio, no le resultó tan bien, porque el iquiqueño pocas veces pudo superar a Taborda y desbordarlo, optando siempre por diagonales que obligadamente lo ponían frente a defensores resueltos a no creer en sus amagues. La opaca actuación de Puch, que obviamente no pasó inadvertida, porque ciertamente es extraña en él, permitió sin embargo, a los 59 minutos, el ingreso de Montes, un muchacho cuya velocidad y habilidad produjo estragos en la defensa de Nacional, que nunca pudo desentrañar sus gambetas.

Con leve predominio del local, el encuentro era sin embargo parejo cuando Universidad Católica encontró el tanto de la apertura, que se suponía tranquilizador para un equipo que no venía rindiendo de acuerdo a lo esperado. Un pelotazo al área que buscaba la entrada de Fuenzalida dio en la mano del central Marichal, que claramente nunca quiso cometer la falta. Pero como ahora tal cosa no tiene validez, el pito brasileño Anderson Daronco marcó el penal que, obviamente, no fue resistido mayormente por los jugadores uruguayos.

Frente al balón, Zampedri la ubicó abajo, violentamente a un rincón al que el meta Rochet era imposible que llegara.

La ventaja cruzada era ciertamente merecida, y es que, sin hacer un extraordinario partido ni mucho menos, Universidad Católica era superior a un Nacional escaso en figuras individualmente llamativas y que, colectivamente, tampoco era capaz de producir mucho. En esos 15 minutos finales se aproximó con más claridad al gol Universidad Católica que el elenco uruguayo. Sin embargo, bastó una desconcentración de la defensa de la UC, que no atacó un pelotazo metido al área, para que el balón lo bajara con toda comodidad Carballo y habilitara por la izquierda a un Fernández que apareció absolutamente desmarcado. ¿Dónde estaba en esa jugada Rebolledo?

El 1-1 dejaba absolutamente con incierto resultado el encuentro. Y es que aunque este Nacional, campeón uruguayo, no resiste comparación con otras formaciones históricas del Bolso, como todo cuadro charrúa oficio es lo que le sobra para primero neutralizar y luego aprovechar el más mínimo error o descuido del rival. Con mayor razón si ejercía una marca áspera, que incomoda a jugadores que en un medio como el nuestro están acostumbrados a que les cobren la falta a su favor.

Así como hay veces que los cambios no funcionan, con el resultado puesto hay que decir, sin embargo, que Poyet acertó un pleno sacando a Puch y a Fuenzalida para mandar a la cancha a Valencia y a Montes. Y es que el primero de ellos llevaba recién un minuto en el terreno de juego cuando capturó un rechazo corto de cabeza del central Marichal para meter un zurdazo tan violento, que venció las manos del arquero Rochet.

Con hombres rápidos arriba, en ventaja Universidad Católica le cedió el terreno a un Nacional que, claramente, muchos recursos y muchas ideas no tenía. Ni siquiera el ingreso del veterano D’Alessandro, con 40 años a cuesta pero todavía con talento para hacer jugar, sirvió de mucho. Y peor fue para el elenco uruguayo luego que, a los 83 minutos, sufriera la expulsión de Almeida por manotazo a Zampedri, que canchero como todo argentino se llevó toreando a los defensores rivales.

Fue en esos minutos, con amplios espacios disponibles, que Montes se transformó en una pesadilla para el fondo “charrúa”. Sólo le faltó un poco más de experiencia y frialdad para haber anotado el gol que buscó con tanta habilidad y talento. Pero la oportunidad le llegó ya en los descuentos, aunque esta vez fue Núñez quien, desde mitad de cancha, emprendió una veloz carrera en la que fue superando a los defensores uruguayos. A la entrada del área, viendo solo a Montes, se la tocó para que el muchacho primero la controlara, luego midiera su disparo, y la ubicara lejos del meta Rochet.

Ciertamente, el resultado reconforta a una Universidad Católica que necesitaba urgente de un triunfo. El problema es que todavía, a pesar de su mejoría y los tres puntos, está lejos de la esperada clasificación a una siguiente fase copera.

PORMENORES

Partido válido por el Grupo F. Copa Libertadores. Tercera fecha.

Estadio: San Carlos de Apoquindo.

Arbitro: Anderson Daronco, de Brasil.

U. CATOLICA (3): Dituro; Rebolledo, Fuentes, Huerta, Cornejo; Núñez, Saavedra (85’ Asta-Buruaga), Leiva; Fuenzalida (59’ Valencia), Zampedri, Puch (59’ Montes).

NACIONAL (1): Rochet; Laborda, Marichal, Almeida; Ocampo (82’ Vega), Martínez, Trasante (70’ Píriz), Carballo (62’ D’Alessandro), Cándido; Fernández y Bergessio.

GOLES: Para Universidad Católica, Zampedri a los 30’ (penal), Valencia a los 60’ y Montes a los 90+4’; para Nacional, Fernández a los 45+1’.

Tarjetas amarillas: En Universidad Católica, Rebolledo, Cornejo, Leiva y Saavedra; en Nacional, Carballo.

Tarjeta roja: Almeida, de Nacional, a los 83’.

Revisa el goles de la victoria de la UC:

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