13 de julio 2024

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  • El cuadro azul fue mejor en la primera etapa, pero no pudo traducir en goles esa superioridad. En el segundo tiempo Curicó Unido equiparó las acciones y ni siquiera el ingreso de Montillo consiguió sacudir a Universidad de Chile de la mediocridad en que cayó.

Por EDUARDO BRUNA


Si la “U” le ganaba a Curicó Unido, no sólo zafaba definitivamente de cualquier peligro de descenso a causa de la tabla ponderada, sino que le metía presión a Palestino por un cupo clasificatorio para la Copa Libertadores. Nada menos. Sin embargo, este bipolar cuadro azul volvió a defraudar a sus parciales, luego que cosechara apenas un opaco y mediocre empate 0-0 en el reducto de La Granja.

Es tan mediocremente irregular este cuadro dirigido técnicamente por el venezolano Dudamel, que durante la primera etapa, sin Walter Montillo en la cancha, fue superior a Curicó. Se pensaba, entonces, que ingresando el volante argentino la “U” no sólo profundizaría su superioridad, sino que tendría la cuota de claridad frente al arco que en la primera etapa había escaseado. Pero no pasó nada de eso. Montillo, salvo un chispazo final, en que desbordó por la izquierda llevando zozobra al arco curicano, no fue el aporte esperado.

Marcador de cerca por Godoy, los pases de su sello que intentó Montillo fueron siempre desmedidos, facilitando con ello el trabajo de una zaga local que se afirmó mucho mejor en el segundo tiempo, lo que redundó en un alza notoria de su cuadro.

Porque si hasta allí el único testimonio ofensivo del cuadro local fue un remate de Parra desde fuera del área, contra al menos tres ocasiones de la “U”, el ajuste de las marcas en el fondo, y el ingreso de Jaime por un existente Oyarzo, hicieron que el equipo de Palermo disputara el balón y las llegadas al arco con mucha más propiedad y solvencia con que lo había conseguido en la primera etapa, cuando el elenco azul, por jugar un poco mejor (no mucho tampoco), había merecido mejor suerte.

Aclaremos que lo de Jaime estuvo lejos de constituirse en un aporte extraordinario. Sin embargo, su movilidad y su capacidad de defender y disputar cada pelota dividida, ganando varias, lo transformaron en un recurso mucho más importante de lo que Oyarzo había sido en la primera parte.

Fue, como viene siendo habitual en nuestro campeonato, un partido bastante discretito, absolutamente mediocre. Es cierto que, a una fecha del término, prácticamente todos, con una que otra excepción, se están jugando algo importante. Y dicen que los nervios a flor de piel en tales circunstancias se notan y bastante. Sólo que el pobre nivel de juego y la ausencia de individualidades de nivel es demasiado ostensible. Hasta imperdonable cuando en la cancha del Estadio La Granja se enfrentaban un cuadro que, como la “U”, aspira a clasificar a la Copa Libertadores, y otro que, como Curicó, en algún momento del torneo estuvo en zona de clasificación tanto a la Libertadores como a la Copa Sudamericana.

Cosas del fútbol chileno, tan poquita cosa y tan discretito, cuando se decía que el sistema de Sociedades Anónimas Deportivas, si no nos ponía en el primer mundo de la actividad, íbamos a estar bastante cerca. Duele comprobar que campeón vaya a ser, como siempre desde que están estos iluminados ineptos, no el mejor, sino que el menos malo de todos.

Y si el campeón resulta pobre, futbolísticamente hablando, ¿qué se puede esperar del resto?

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido válido por la fecha 33.

Estadio: La Granja, de Curicó.

Arbitro: Eduardo Gamboa.

CURICO UNIDO: Cerda; Opazo, Bechthold, Rojas, Ibacache; García (85’ Harding), Corral, Godoy; Parra; Castro, Oyarzo (46’ Jaime).

U. DE CHILE: De Paul; Rodríguez, González, Casanova, Beausejour; Espinoza, Galani, Martínez (52’ Montillo); Contreras (70’ Barros); Larrivey (85’ Guerra) y Henríquez.

Tarjetas amarillas: en Universidad de Chile, Beausejour y González.