28 de noviembre 2022

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

Se conmovió el mundo con la increíble victoria de Arabia Saudita, pero no es primera vez que los trasandinos sufren humillaciones en su estreno. Ya en 1934 pasaron por algo algo parecido.

Por JULIO SALVIAT / Fotos: FIFA


Hasta el lunes por la noche, los argentinos no dudaban: su selección iba a ser campeón mundial. Avalado por los 36 últimos partidos sin conocer la derrota y por el vigente título de la Copa América, el optimismo sobraba más allá de la cordillera.

El martes por la mañana, el país trasandino era un funeral. El 2-1 sufrido ante Arabia Saudita llenó de silencio las calles y hogares. Después de más de 100 minutos de juego, su amado fútbol era una pesadilla. El estallido por el gol de Lionel Messi, de penal a los 10’, se fue apagando por la seguidilla de posiciones adelantadas que abortaron los goles que podían darle la tranquilidad definitiva y por las frecuentes y decisivas atajadas del arquero Mohamed Al Owais. Y casi sin darse cuenta, los fanáticos de la albiceleste se encontraron con que su equipo caía por dos a uno a poco de comenzar el segundo tiempo. Los desconocidos Saleh Al Shehri y Salem Al Dawsary estaban siendo, con sus conquistas, más importantes que Messi.

Los dardos de la decepción apuntaron al arquero Emiliano Martínez y abundaron los memes mostrándolo sin brazos. Los periódicos bonaerenses rezumaron decepción. “Un golpe mundial”, tituló el diario Olé; “Derrumbe en Qatar”, resumió La Nación; “Duro golpe para Argentina”, sostuvo El Clarín.

LLANTOS EN EL ESTRENO

El golpe y el derrumbe, en todo caso, no son algo nuevo para los debuts argentinos en la historia de los mundiales. Ya en 1934, en Italia, la Albiceleste tuvo su primera gran decepción, porque fue debut y despedida: cayó 3-2 con Suecia, y había eliminación directa.

Poco más de medio siglo después, en 1958, partió jugando el mundial de Suecia con Alemania Federal, y perdió 3-1. Después le fue peor en ese torneo porque en el tercer partido Checoslovaquia le metió un 6-1.

En 1974, en Alemania, perdió 3-2 con Polonia en su estreno, logró recuperarse después para clasificar a la ronda siguiente, pero no duró mucho más: Holanda le dio la despedida con un humillante 4-0.

En España, en 1982, Argentina de nuevo recibió el primer puñete: cayó 1-0 con Bélgica. Después mejoró, pero avanzó poquito luego de perder con Brasil e Italia en semifinales.

Tal vez el episodio más recordado en este aspecto es la derrota sufrida por los trasandinos frente al entonces desconocido Camerún, también por 1-0, en Italia 90. En esta ocasión la recuperación fue absoluta y terminó peleando el título con Alemania.

Siempre le costó a Argentina en los estrenos. Salvo sus victorias sobre Corea del Sur, 3-1 en México 86, y Grecia, 4-0 en Estados Unidos 1994, los marcadores fueron estrechos:

1-0 a Francia en el primer Mundial, en Montevideo, en 1930; 1-0 a Bulgaria en el Mundial de 1962; 2-1 a España en 1982, único triunfo sobre un local; 2-1 a Hungría, en casa, en 1978; 1-0 a Japón en Francia 98; 1-0 a Nigeria en Corea-Japón, en 1002; 1-0 a Nigeria en Sudáfrica, en 2010, y 2-1 a Bosnia-Herzegovina en Brasil, en 2014.

Y a eso hay que agregar un pobre 1-1 con Islandia, en Rusia, en 2018.

Sorpresa, sin duda, su derrota con Arabia Saudita. Pero, de acuerdo a la historia, no tanta.

Lo que le viene es duro: con México el sábado 26 y con Polonia el miércoles 30.