5 de octubre 2022

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

El pobrísimo nivel de los juveniles nacionales dejó a las claras que, si en ellos está el futuro del fútbol chileno, la situación es para llorar a gritos. Los nuestros parecían escolares enfrentando a un cuadro de avezados.


Si esta Roja Sub 20 representa el futuro de nuestro fútbol, significa que estamos hasta las masas. Que, lo que venga, será para llorar a gritos. Y es que en su debut en el cuadrangular internacional Costa Cálida Supercup en Murcia, España, más precisamente en el estadio Pinatar Arena, el equipo de Patricio Ormazábal fue zarandeado a su regalado gusto por Inglaterra, que se impuso 3-0 prácticamente caminando.

Es de esperar, aunque no tenemos muchas razones para ser optimistas, de que en los próximos compromisos de este mini torneo, es decir, primero ante Australia, y luego frente a Marruecos, esta Roja juvenil no protagonice un nuevo papelón. Y es que, con el nivel de fútbol que exhibió, los cálculos que podemos hacer para clasificar al Mundial de Indonesia de la categoría, en el torneo Sudamericano que deberá llevarse a cabo entre enero y febrero del próximo, no son para nada halagüeños.

El nivel que pudo exhibir esta Roja Sub 20 es verdaderamente paupérrimo, y deja una vez más en evidencia que el trabajo con las series menores que han hecho nuestras Sociedades Anónimas Deportivas desde su avenimiento, es simplemente tan desolador como miserable. Y es que, claramente, estos dirigentes de pacotilla que copan nuestros clubes consideran que gastar en los chicos es botar la plata, para nada una imprescindible inversión. ¿Para qué, se pregunta esta gente, cuando de cien con suerte sólo uno o dos van a llegar al primer equipo, y nada asegura, además, que alcancen el nivel superlativo de los exponentes de la generación dorada? Ellos prefieren traer jugadores de tercera o cuarta categoría de los países vecinos, porque les salen mucho más baratos, aunque como aporte sean la mayoría de las veces más que discutibles.

Para decirlo pronto: excepto Darío Osorio, el muchacho de la U que ahora pasa a integrarse al equipo del “Toto” Berizzo, no hubo ningún otro con el suficiente nivel para vestir una roja, de la serie que sea. Y no es que el azul hubiera hecho un gran partido ni nada de eso, sólo que era el único capaz de parar un balón con solvencia, controlarlo con acierto y ganar en el mano a mano. Sin embargo, sus compañeros eran tan precarios y limitados, que Osorio al final terminó por tirar la esponja y, en lugar de buscar la combinación para que le devolvieran un ladrillo, optó por rematar desde donde viera el claro.

Aparte de que los ingleses físicamente eran unos camiones al lado de los nuestros, lo que por cierto no puede constituir ninguna novedad, hubo tal diferencia de velocidad, físico y fundamentos que, cualquiera que se hubiera animado a ver el partido, habría jurado que se trataba de un equipo de adultos enfrentando a escolares. El equipo inglés no sólo impuso superioridad numérica en todos los sectores de la cancha, sino que ganó el 95% de las pelotas divididas.

Ver a esta Roja sin saber atar ni desatar era todo un drama. No podían salir jugando desde sus últimas posiciones, porque el “pressing” inglés se los impedía, pero si la tiraban larga tampoco resultaba, porque por alto y por bajo los nuestros eran siempre superados y anticipados.

Inglaterra nos hizo tres caminando, y perfectamente nos pudo convertir dos o tres goles más. Al final, como que los propios ingleses se compadecieron del equipo pichiruche que tenían al frente y, junto con realizar siete cambios, se dedicaron a buscar la jugada bonita y el gol que, por colectivismo o expresión individual, rompiera los moldes.

Lo realizado por esta Roja del “Pato” Ormazábal fue tan precario, tan pobre, que el arquero inglés Davies sólo tuvo una intervención en todo el partido, yendo abajo para echar al córner una pelota rasante que podía colársele. El nuestro, en cambio –Villanueva- debe haber estado contando los minutos para que la tortura acabara lo más pronto posible.

PORMENORES

Cuadrangular Internacional Sub 20 Costa Cálida Supercup.

Estadio: Pinatar Arena, de Murcia.

Público: aproximadamente mil personas.

Arbitro: Jorge Díaz Escudero, de España.

Chile Sub 20 (0): E. Villanueva; M. León, T. Avilés (75’, P. Guajardo), D. Fiamengo, D. Gutiérrez (68’, Y. Salazar); M. Lolas (46’, R. Huerta), C. Castillo, J. Fuentealba; D. Osorio, G. Norambuena (75’, S. Pino), E. Calderón (61’, S. Pineau). DT: Patricio Ormazábal.

Inglaterra Sub 20 (3): H. Davies; R. Edwards (46’, T. Iroegbunam), C. Doyle, A. Scott (81’, J. Balagizi); D. Oyegoke (61’, E. Ingram), F. Burns (61’, H. Vale), S. Edozie (71’, M. Ebiowei), C. Chukwewueca, L. Delap (71’, D. Scarlett); A. Ramsey (81’, C. Patiño) y S. Iling-Junior. DT: Ian Foster.

Goles: 10’, Liam Delap (I); 24’, Daniel Oyegoke (I); 62’, Sam Edozie (I).

Tarjetas amarillas: Patiño y Ebiowei (I).

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