20 de enero 2022

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

  • Conversaciones Constituyentes está diseñada para propiciar el encuentro entre ciudadanos pero también para optimizar los procesos de sistematización y análisis de la información. Los resultados serán compartidos con la Convención Constitucional durante el mes de marzo y servirán como insumo para redactar la nueva Carta Fundamental.

  

¿Cómo hacer que miles de personas puedan participar y llevar su voz al proceso constituyente de forma rigurosa, rápida y en paralelo a la discusión que se lleva a cabo en la Convención? La iniciativa de participación ciudadana Tenemos que Hablar de Chile, impulsada por las universidades Católica y de Chile, acaba de lanzar una plataforma digital —completamente gratuita y autoconvocada— donde las personas podrán reunirse en cabildos por videollamada y compartir, con la Convención, sus ideas para la nueva Constitución.

A través de este sitio web, las personas que viven en Chile o ciudadanos chilenos que residen en el extranjero, podrán convocar a sus vecinos, familiares, amigos y/o conocidos a conversar sobre algún tema —elegido por el propio grupo— que está siendo discutido dentro de la Convención, tales como descentralización, plurinacionalidad y derechos y deberes.

Una vez realizada la convocatoria, cada invitado/a recibirá un correo electrónico con un enlace para acceder a la plataforma de conversación. Una vez en ella, el grupo deberá escoger un tema, definir las ventajas y desventajas de incluir este tema en la propuesta de nueva Constitución y, finalmente, tomar una decisión constitucional y definir qué debe decir la propuesta respecto a ese tema.

Las conversaciones no necesitan de un moderador y son manejadas por el mismo grupo, paso a paso, a través de la misma plataforma, a lo largo de aproximadamente una hora y 30 minutos. Los resultados de cada diálogo serán analizados por la Universidad de Chile y la Universidad Católica, y entregados a la Convención Constitucional durante los próximos meses.

«Creemos que es necesario apoyar a la Convención con insumos que sean de alta calidad a la vez que surgen de una amplia conversación ciudadana. Esta plataforma nos permite avanzar en ambos aspectos: ofrece un espacio donde las personas deciden qué temas abordan y con quien los discuten, como también una metodología única que nos permite sistematizar esta información, analizarla rigurosamente y hacer incidencia real con ella», dice Valentina Rosas, subdirectora de Tenemos que Hablar de Chile

La plataforma de conversación está diseñada para funcionar tanto en computadores como en celulares y considera la fusión de tres tipos de tecnología, que normalmente son utilizadas por separado, para garantizar una gran experiencia de participación. 

«Como equipo nos preocupamos de diseñar una plataforma que fuera fácil de utilizar  y que redujera al máximo las barreras de participación digital. La plataforma de conversación es sumamente intuitiva y está pensada para que cualquier persona con acceso a internet pueda utilizarla», señala María José Lincovil, coordinadora de Participación Ciudadana de Tenemos que Hablar de Chile. «No hay nada que descargar y todo se puede hacer desde el celular».

Otra característica es que está diseñada para automatizar al máximo el registro de información. Esto no solo permite reducir los tiempos de sistematización y análisis, sino que también permite que la información pueda ser socializada oportunamente con los y las convencionales constituyentes. Hasta el momento, es la única herramienta digital de participación grupal que permite a la ciudadanía involucrarse en el proceso constituyente de forma fácil, autoconvocada y rigurosa. 

Cabe destacar que Tenemos que Hablar de Chile ya realizó un masivo proceso de participación en 2020 que contó con más de 150.000 personas de todas las comunas del país, y cuyos resultados fueron compartidos por los rectores Ennio Vivaldi e Ignacio Sánchez a los y las convencionales en junio pasado.
Como comenta María José Lincovil, «la redacción de una nueva Constitución es la decisión política más relevante que un país puede tomar y acá hay una invitación concreta para ser parte de este proceso histórico».

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