23 de julio 2024

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  • En la última jugada del partido, y con un gol que sólo fue validado por el VAR, el “Cacique” superó agónica pero merecidamente por 2-1 a un Coquimbo que en el segundo lapso se quedó sin piernas y sin ideas. El discutido Parraguez se transformó en el “héroe” albo.

Por EDUARDO BRUNA


¿Cuánto tiempo que Colo Colo no ganaba “a lo Colo Colo”? Mucho, al punto que esa épica parecía olvidada durante este campeonato de pesadilla para las huestes albas. Porque esta vez, frente a Coquimbo Unido, se impuso de esa forma: con el último aliento, dramáticamente, y cuando era claro que el empate a un gol, que parecía sentenciado, era poco premio para un “Cacique” que, superando un comienzo de espanto, había sido mejor y hecho los mayores esfuerzos para ganar.

Héctor Jona, el árbitro de le brega, adicionó 5 minutos tras los 90 reglamentarios. Y el tiempo a Colo Colo se le iba cuando, tras un saque largo del meta Cortés, Pereyra le cometió falta a un Parraguez que buscaba ese balonazo. Frente al balón, para ejecutar ese tiro libre en tres cuartos de cancha, se pusieron Costa y Mouche, mientras sobre el área de Cano se iban todos los jugadores albos, sabiendo que esa jugada era la última. Le pegó Mouche, y su centro tuvo tanta certeza que el propio Parraguez les ganó la posición a los defensores “piratas” para meter la “palomita” que hizo llegar el balón al fondo de las mallas, tornando inútil la volada del meta Cano.

Era el gol del triunfo. El de los tres puntos que significaban no un balón de oxígeno, sino que un silo completo. Sólo que tuvo su cuota de suspenso a lo Hitchckok, porque el guardalíneas levantó bandera marcando posición adelantada del delantero. Frente a los reclamos albos, más que justificados, Héctor Jona se hizo asesorar por el VAR, y desde la cabina le avisaron que era gol legítimo, que estaba mal anulado, porque Pereyra, el mismo de la falta postrera, se había quedado enganchado por el lado derecho habilitando absolutamente la jugada.

La euforia alba fue, por cierto, indescriptible. Porque el punto, dadas las circunstancias, era lo más parecido a una derrota, considerando los tres partidos pendientes que aún tiene Coquimbo, y que eventualmente le podrían significar nueve puntos, suficientes para meter al fondo a un Colo Colo que ya no hubiera tenido margen, entre otras cosas porque ya no iba a depender de sí mismo.

Euforia más que justificada, en todo caso. Y es que, tras un comienzo horroroso desde el punto de vista defensivo, en que los hombres del fondo albo parecían empeñados en una competencia por quién metía más al fondo la pata, Colo Colo tuvo esta vez una capacidad de reacción que durante todo este torneo se había echado de menos.

Y Coquimbo, que no en vano llegó a semifinales de la Copa Sudamericana, siendo eliminado precisamente por el cuadro que sería campeón (Defensa y Justicia), aprovechó esos minutos para poner de cabeza a una defensa alba que no sabía atar ni desatar. A los 8, Vallejos tuvo la apertura, sólo que su cabezazo, absolutamente libre, salió recto y fue a las manos de Cortés. Al minuto siguiente, se hicieron un lío Fuentes y Falcón y Cortés le puso más suspenso a la jugada por evitar reventarla tras tener que salir de su área. A los 18, un centro de Salas casi significa el autogol del juvenil lateral Rojas, que por interceptar el centro le pegó de apuro y de zurda y casi, casi, anota un autogolazo.

Pero el tiro de esquina traería consecuencias. En el primer palo pivoteó Berardo y por el otro lado, ganándole al tibio cierre que intentó Suazo, apareció Vallejos para abrir la cuenta de “palomita”.

Se pensó que el gol podría ser, como otras veces, lapidario para un Colo Colo que, aparte de jugar mal, ni llegadas constantes podía exhibir sobre las porterías rivales. Sólo que esta vez tuvo por la derecha un jugador que, durante la primera etapa, resultó clave: el juvenil argentino Solari. Porque el muchacho, que ya había superado en velocidad a Berardo en un par de oportunidades, repitió para dejarlo atrás una vez más y retrasar el balón hacia un Costa que, destapado, hasta tuvo tiempo para controlarla antes de rematar en la boca del arco.

Colo Colo necesitaba en forma urgente de esa velocidad y de ese desborde. Con mayor razón cuando, por la banda izquierda Mouche, ya ni siquiera lo intenta. Y lo que alcanzó a estar Solari en el segundo lapso, antes de ser excluido, demostró que en el centro del área Morales no daba la talla para transformarse en un delantero de peligro. Es que no sólo sabe poquito con la pelota, sino que, teniendo un físico privilegiado para el aguante y la refriega, pierde nueve de cada diez que le llegan.

El empate albo, casi inmediatamente después de la apertura de la cuenta, como que derrumbó anímicamente a un Coquimbo Unido que ya sabía que, en un lapso de 16 días, debía jugar nada menos que seis partidos. No sólo eso: el elenco “pirata”, que venía de enfrentar el pasado miércoles en su cancha a Curicó Unido, se quedó sin fútbol y sin ideas, algo que suele suceder cuando el físico no responde.

De esa forma, el segundo tiempo fue completamente unilateral. Con un Colo Colo que, con todas sus limitaciones, se transformó en dominador frente a un rival que apenas podía preocupar de vez en cuando con centros al área. Solari siguió siendo un dolor de cabeza para Berardo y hasta le robó un balón que Morales desperdició porque lo que pudo ser remate al arco se transformó en un centro absolutamente desmedido. El mismo Solari, tras buena jugada del lateral Rojas, le metió a Morales un centro con clara ventaja, sólo que el corpulento y torpe delantero desvió en la boca del arco por querer empalmarlo de derecha, cuando era el pie izquierdo el adecuado.

En fin, que el gol rondaba en el área “pirata”. Cano, por ejemplo, debió exigirse a fondo para mandar al córner un disparo de Jara desde la entrada del área que parecía tener como único destino la red. Minutos después, Parraguez elevó un zurdazo propicio y, cuando ya el tiempo reglamentario se iba, se lo perdió Costa en la boca del arco, desviando en forma increíble su cabezazo.

Por todo eso, parecía que Colo Colo una vez más fracasaba en su cancha. Porque la paridad era un rotundo fracaso. Hasta que llegó ese gol de Parraguez en el último suspiro, con todo ese suspenso que ya fue consignado.

No significan, este triunfo y los tres puntos obtenidos con sangre, sudor y lágrimas, que Colo Colo esté salvado ni mucho menos, pero el duelo en el Monumental, frente a un rival directo, da a entender que, mejorando algo de la cabeza, los jugadores albos podrán a lo mejor demostrar que tan malos no son al final de cuentas.

PORMENORES

Campeonato Nacional. Partido pendiente de la vigésimo cuarta fecha.

Estadio: Monumental.

Arbitro: Héctor Jona.

COLO COLO: Cortés; Rojas, Falcón, Barroso, Suazo; Fuentes, Costa, Carmona (46’ Alarcón); Solari (66’ Parraguez), Morales (72’ Jara), Mouche.

COQUIMBO UNIDO: Cano; Salas, Osorio, Pereyra, Berardo (58’ Espinoza); Abrigo (79’ Arace), Vidal, Iñíguez (46’ Gatica); Farfán, Vallejos (65’ Pinilla) y Aguilera (65’ Figueroa)

GOLES: Para Colo Colo, Costa a los 20’ y Parraguez (cabezazo), a los 90+5’; para Coquimbo Unido, Vallejos (cabezazo) a los 18’

Tarjetas amarillas: En Colo Colo, Barroso, Suazo, Costa y Jara; en Coquimbo Unido, Pereyra, Iñíguez y Abrigo.