18 de enero 2022

Veritas Capitur

La Verdad se Conquista

Ñublense empató 1 a 1 con los azules, que volvieron a desnudar sus limitaciones colectivas y absoluta dependencia del goleador argentino.

Después del receso, la U y Católica llegan al Clásico del domingo con un bolso de dudas e incertidumbres y un rendimiento futbolístico tan opaco como irregular. Si la UC del irascible Poyet no pudo con el modesto Antofagasta en el norte, el desempeño azul frente a Ñublense tampoco tuvo motivos para creer en un repunte en su nivel de respuestas futbolísticas colectivas. Y es que Larrivey, ya graduado de salvavidas, es un asunto aparte…

La falta de intensidad y de cambio de ritmo marca demasiado el sello futbolístico de esta cambiante y reactica U post receso. El equipo de Valecia busca la generación de juego con demasiada parsimonia, hace circular la pelota buscando precisión y, en definitiva, ese aspecto le priva de vértigo y progreso en le tránsito ofensivo.

Desde el comienzo Ñublense se mostró respetuoso del rival y le cedió el dominio en forma evidente, lo que condicionó un primer tiempo de juego anunciado y previsible, con escasas opciones de gol. La diferencia de planteles y presupuesto le imponía la supremacía teórica a los azules, sin que esa exigencia se tradujera en la cancha durante los 45 iniciales.

Si la vuelta de Cañete suponía mejor administración ofensiva del balón, los altibajos del volante argentino no llegaron a subir el “voltaje” y el trajín se limitó demasiado a la eventual aparición del goleador Larrivey.

La activación del segundo tiempo corrió por cuenta de Ñublense, que creció en dinámica y atrevimiento con el ingreso del Mathías Pinto, sumándose así a Cerezo y Nico Guerra como los tres ex azules en el “destierro”. Sin embargo, a los 60′, una buena hablitación de Cañete dejó destapado a Larriver, que resolvió mal frente al arco.

En la decepción propia de un empate sin goles, los escasos méritos rescatables recaían en Ñublense por su brevedad de recursos y la aplicación para equilibrar un partido que, en la teoría, le desfavorecía. Por contraste, la U cambia demasiado de un partido a otro y siempre su suerte depende de los “chispazos” del goleador-modelo, Larrivey.

En todo caso, los chillanejos se animaban a intentar más, acaso comprendiendo que la timidez de esta U es sinónimo de limitaciones e incapacidades colectivas que aún no resuelve. Sin embargo, en una de las últimas jugadas -cuando ya el empate parecía escrito- , un centro de Espinoza desde la derecha permitió a Joaquín Larrivey meter el cabezazo que presagiaba una victoria caída del cielo. De nuevo, como antes, el mismo “salvavidas” que siempre rescata de su inmnente naufragio a la U…

Aún quedaba tiempo, en todo caso. Ya iban seis minutos de descuento cuando el árbitro Gamboa se enredó en un cobro en el área azul y, finalmente, el VAR sacionó penal por infracción de Rocky González. Y, al fin, Nicolás Vargas allí sentenció la justicia absoluta del empate con un remate certero.

PORMENORES

Estadio El Teniente. Àrbitro: Nicolás Gamboa.

Universidad de Chile (1): Cristóbal Campos; Yonathan Andía, Osvaldo González, Ramón Arias, Marcelo Morales (Diego Carrasco 90+2′); Sebastián Galani (Gonzalo Espinoza 67′), Mario Sandoval (Camilo Moya 90+2′), Marcelo Cañete (Lucas Assadi 78′); Thomas Rodríguez (José Gatica 78′), Joaquín Larrivey, Franco Lobos. DT: Esteban Valencia.

Ñublense (1): Nicola Pérez; Bernardo Cerezo, Enzo Guerrero, Nicolás Vargas, Jovany Campusano; Esteban Carvajal, Federico Mateos, Fernando Cordero (Robinson Rivera 90′); Maximiliano Torrealba (Mathias Pinto 46′), Nicolás Guerra, Cristian Bustamante (Roberto Gutiérrez 69′). DT: Jaime García.

Goles: 88′ Larrivey, 96′ Vargas, de penal.

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